Condroprotector

Nuevo ARTROTAN 1000 ML

ARTROTAN 250 ML

1911

Nuevo

Para mascotas con predisposición a artrosis, artritis y condromalacia

Previene el deterioro del cartílago articular y mejora la movilidad

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16,60 € impuestos incl.

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Complemento alimenticio a base de extractos vegetales, aminoácidos, vitaminas y oligoelementos.

ARTROTAN ha sido diseñado especialmente para mascotas con predisposición al desarrollo de artrosis, artritis y condromalacia.

Aporta los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de las articulaciones previniendo el deterioro del cartílago articular y mejorando la movilidad.

Además, ARTROTAN contiene una mezcla de extractos naturales de plantas con propiedades antinflamatorias (cúrcuma, boswellia, uña de gato, ruibarbo y astrágalo) que mejoran la calidad de vida de nuestras mascotas disminuyendo el dolor osteoarticular.

Ingredientes 

Ingrediente mg / 100 ml Ingrediente mg / 100 ml
L-glicina 10.416,00 Ruibarbo 104,00
L-arginina 6.052,00 Curcumina 52,50
L-lisina 4.104,00 Niacina 33,30
Glucosamina 1.172,00 Zinc 11,50
L-leucina 1.041,00 UMP 6,30
MSM 1.041,00 Hierro 4,50
Condroitina 938,00 Pimienta negra 4,20
Boswellia 520,00 Boro 4,10
Astrágalo 416,00 Manganeso 2,10
Uña de gato 313,00 Vitamina A 1,50
Vitamina C 274,00 Vitamina B6 1,50
Magnesio 125,00 Cobre 0,52
Ác. hialurónico 119,00 Ácido fólico 0,19
Goma arábiga 125,00 Selenio 0,06
Bambú 104,00 Vitamina D 0,01

Contenido del envase

ARTROTAN solución oral está disponible en dos formatos:

  1. Botella 250 ml.
  2. Botella 1000 ml.

Modo de empleo/dosis recomendadas

Agitar antes de usar. Administrar directamente en la boca del animal o bien mezclado con el alimento habitual.

Dosis diaria recomendada: 1,5 ml por kg.

Recomendaciones y advertencias

Este producto es para uso exclusivo en animales como complemento alimenticio intermitente o continuo. Conservar el envase bien cerrado, en lugar seco y fresco. Siga el consejo de su veterinario, la posología es orientativa.

Bajo recomendación de un profesional podrá aumentar la dosis según las necesidades de su mascota.

Asegúrese de que su mascota siempre tenga acceso a agua limpia

La osteoartritis

La osteoartritis (OA) es un proceso degenerativo articular crónico que se caracteriza por la pérdida de cartílago articular, esclerosis ósea subcondral y proliferación de excrecencias óseas en las articulaciones (osteofitos marginales). Esta patología afecta también a las estructuras que rodean las articulaciones produciendo una inflamación de la sinovia, degeneración de la cápsula articular, el hueso subcondral, los ligamentos, los músculos y los tendones. La OA es una enfermedad muy dolorosa que suele ocasionar cojera e incluso en casos muy agudos postración.

Cuando el dolor se vuelve crónico, afecta a la calidad de vida de nuestras mascotas, provocando cambios en su comportamiento y falta de apetito. Resulta ser una dolencia bastante común en perros y algo más anómala en gatos. Principalmente, suelen padecerla perros de edad media y avanzada y afecta al menos a un 20 % de la población canina. Es más frecuente en perros de raza grande y existen ciertas razas con mayor predisposición genética a padecerla como el Labrador Retriever y el Pastor Alemán. Dentro de las artropatías más comunes podemos destacar la osteocondritis disecante, displasia de codo y cadera y luxación congénita de rótula. Además del componente genético existen varios factores que favorecen su aparición: obesidad, diabetes, fracturas articulares y luxaciones, roturas de ligamentos, terapia prolongada de esteroides, etc.

El cartílago articular

El cartílago articular hialino es un tejido constituido por una pequeña cantidad de células aisladas (con­drocitos) y gran cantidad de material extracelular. Es avascular, no inervado, no calcificado, altamente especializado, y se caracteriza por unas propiedades biomecánicas únicas. Su nutrición se realiza por difusión de los nutrientes desde el líquido sinovial y las zonas adyacentes del hueso hasta los condroci­tos, gracias a los movimientos de compresión y recuperación a que se ve sometido el cartílago durante el ejercicio. Por eso, un cartílago articular dañado, necesita de un ejercicio moderado para favorecer su recuperación (1, 2).

Las propiedades viscoelásticas del cartílago (firmeza y flexibilidad), se derivan de la estructura de su ma­triz extracelular (MEC), compuesta principalmente por colágeno y agrecano, el cual es retenido en el cartílago por su unión al ácido hialurónico (HA), formando un complejo agrecano-HA.

El colágeno es una proteína de suma importancia para el mantenimiento de la homeostasis del cartílago articular.

Cuando nuestra mascota alcanza una edad más avanzada se produce una reducción en la síntesis de esta proteína, lo que conlleva un aumento en la degradación del cartílago.

Está demostrado científicamente que complementar la alimentación con ciertos aminoácidos (glicina, lisina y arginina) a dosis máximas fisiológicas, permite incrementar la síntesis de colágeno en el condrocito, y frenar la progresiva pérdida de cartílago articular (3).

La OA es inducida por citoquinas proinflamatorias, por ejemplo, interleuquina 1 (IL-1β), interleucina 6 (IL-6) y factor de necrosis tumoral α (TNF-α). Estos mediadores aumentan la síntesis de colagenasa o metaloproteinasa de matriz (MMP) y la degradación del colágeno tipo II, disminuyendo la síntesis de inhibidores de colagenasa, colá­geno y proteoglicanos (4).

Las agrecanasas, son las enzi­mas que rompen específicamente un enlace en el núcleo del agrecano, y se cree que son las enzimas más críticas y tempranas en la degradación de la MEC del cartílago.

Por otra parte, las colagenasas son las enzimas responsables de degradar el colágeno, y también juegan un papel importante en la destrucción del cartílago en la OA.

Por otro lado, las hialuronidasas son las enzimas que rompen el hialuronano en pequeños fragmentos.

Complemento nutricional para la osteoartritis

Actualmente no existe una cura para esta enfermedad, pero se puede prevenir su progresión, retrasando el deterioro del cartílago y aliviando los síntomas que produce. El tratamiento paliativo se base fundamentalmente en tres pilares: ejercicio, dieta y medicación.

Lo primero que se debe hacer cuando notamos que nuestra mascota presenta algunos síntomas característicos de la OA (postura rígida, cojera, inactividad, atrofia muscular) es acudir a su veterinario de confianza y realizar un diagnóstico clínico adecuado.

Los tratamientos farmacológicos como paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos son lo más frecuente, pero se necesitan tratamientos alternativos que sean seguros y eficaces.

Un aspecto fundamental en la terapia para la OA es introducir modificaciones en el estilo de vida del animal, como la práctica de ejercicio físico controlado y una dieta variada y equilibrada. Es importante realizar ejercicio de forma regular, evitando saltos y carreras. Es aconsejable la natación y la práctica de paseos largos con correa sobre un terreno blando y llano. El control del peso también resulta muy importante, sobre todo en animales de edad avanzada, ya que la obesidad incrementa la tensión mecánica sobre las articulaciones, contribuyendo a un avance más rápido de la enfermedad.

Ante la ausencia de cura para la OA, la prevención de dicha patología podría ser abordada desde la nutrición, la cual proporciona más beneficios de la salud a largo plazo que a corto plazo, ya que sus efectos producen leves beneficios que se suman día tras día. Además, los mecanis­mos que degradan el cartílago son múltiples y algunos compuestos nutricionales, como los extractos de plantas, contienen muchos compuestos activos que actúan en diferentes vías. Otro atractivo de la nutrición para tratar la OA es su seguridad, ya que las intervenciones farmacológicas a largo plazo se asocian con efectos adversos (5).

La combinación de sulfato de glucosamina (SG) y condroitín sulfato (CS) es un suplemento habitual en el tratamiento sintomático de la OA. La función principal del SG para detener la degeneración de las articulaciones, se basa en su capacidad para estimular la biosíntesis de los glicosaminoglicanos (GAGs) y del HA que forman los proteoglicanos (PGs) de la matriz del cartílago. Por su parte, el CS es un tipo de GAG necesario para la formación de los PGs del cartílago articular y proporciona sustratos que intervienen en la formación de la matriz del cartílago, como ácido glucurónico y N-acetilgalatosamina. Existen muchos estudios que han demostrado los efectos favorables del GS y el CS, tanto en la reducción del dolor como en la mejora de la movilidad (6).

Tal y como se ha comentado anteriormente el colágeno es una proteína de gran importancia para el mantenimiento de la homeostasis del cartílago articular. Está compuesto por un 33 % de glicina, 13 % de prolina, 9 % de 4-hidroxiprolina, 0,6 % de 5-hidroxilisina y otros aminoácidos de menor relevancia estructural. Aunque son aminoácidos no esenciales para los animales (se sintetizan en el organismo) en muchas ocasiones la cantidad que precisan sintetizar para cubrir sus necesidades de biosíntesis proteica no es suficiente, siendo necesaria una suplementación nutricional en la dieta. El aminoácido limitante en la formación del colágeno es la glicina. Debido a su pequeño tamaño le permite adoptar la estructura en hélice alfa, y por esto se sitúa cada tres posiciones de la cadena peptídica. La carencia de glicina puede manifestarse provocando una debilidad funcional en cualquiera de los procesos que usan este aminoácido. Puesto que la síntesis de colágeno es el proceso donde más se necesita, ése es el punto más probable en donde podría repercutir su carencia. La lisina, además de ser un aminoácido esencial, es muy importante para el mantenimiento de la estructura del colágeno. Una vez hidroxilada confiere estabilidad a la triple hélice del colágeno formando puentes de hidrógeno entre las diferentes cadenas. Otro aporte nutricional muy importante es la arginina, precursora de la prolina. Cuando la prolina se hidroxila por acción de la vitamina C forma, al igual que la hidroxilisina, enlaces de hidrógeno que estabilizan la estructura de la triple hélice.

Los extractos de plantas medicinales se utilizan por vía oral desde la antigüedad en el tratamiento de la OA, y aunque sus mecanismos de acción no se han dilucidado por completo, sus interacciones con mediado­res inflamatorios, radicales libres y enzimas que degradan cartílago, proporcionan un fundamento para su uso en la OA. Son muchos los estudios científicos que avalan la eficacia de los extractos herbales en patologías inflamatorias degenerativas como la OA, pero también destacan por su seguridad, ya que no producen efectos secundarios relevantes (7).

Harpagophytum procumbens (harpagofito) es una planta medicinal aprobada por la Comisión Alemana E para el tratamiento de enfermedades degenerativas del sistema musculoesquelético. Estudios in vitro mostraron actividad condroprotectora, mediante disminución de la síntesis de mediadores inflamatorios como TNF-α e IL-1β, y la inhibición de las metaloproteinasas y elastasa de la matriz.

Uncaria tomentosa (uña de gato) ha sido ampliamente utilizada para el tratamiento de la artritis reuma­toide y otras enfermedades inflamatorias por sus potentes efectos anti-inflamatorios. Su propiedad anti-inflamatoria se debe principalmente a la actividad sinérgica de sus metabolitos: alcaloides, polifenoles, glucósidos, triterpenos y saponinas. Su prin­cipal componente es la mitrafilina, un alcaloide capaz de inhibir la liberación de las interleucinas IL-1α, IL-1β, IL-4, IL-17 y del TNF-α. Recientemente se ha demostrado que U. tormentosa puede modular la señalización purinérgica mediante la inhibición de la enzima ectonucleósido trifosfato difosfohidrolasa (E-NTPDasa), lo que reduce las concentraciones de nucleótidos y modula la respuesta inflamatoria, inmu­nitaria y el dolor (8).

Rheum palmatum (ruibarbo) es una planta medicinal tradicional de China, cuyos componentes principales son las antraquinonas, conocidas por su potente acción anti-inflamatoria. El principio activo más importante es la reína, la cual presenta actividad condroprotectora e incre­menta la síntesis de hialuronano por las células sinoviales. Previene la destrucción del cartílago mediante la reducción de las citoquinas proinflamatorias y se ha observado que también reduce la producción de radical superóxido por los neutrófilos. Además, la reína inhibe la expresión de las metalo­proteasas que degradan el colágeno, protegiendo al cartílago del deterioro (9).

Boswellia serrata se ha utilizado para la artritis desde la antigüedad en la India. Sus resinas contienen varios ácidos boswéllicos, como el ácido acetil-cetobeta-boswéllico, potente inhibidor de la vía de la 5-lipoxigenasa, una enzima clave en la biosíntesis de leukotrienos a partir del ácido araquidónico en la cascada inflamatoria celular. Estudios clínicos han demostrado que alivia el dolor y mejora la rigidez y la función articular (10).

Curcuma longa. El ingrediente activo es la curcumina, que tiene una acción beneficiosa en varias patologías (diabetes, cáncer, inflamación, estrés oxidativo) por su capacidad para influir en varias vías de señalización. Existen estudios clínicos donde se demuestra que mejora la inflamación articular y periarticular disminuyendo la activación del factor nuclear kappa-B (NF-κB), lo que reduce la producción de citocinas proinflamatorias, la COX-2, o el ligando activador del receptor del NF-κB (RANKL).

Piper nigrum. La piperina ha demostrado ser un potenciador que aumenta la biodisponibilidad de molé­culas hidrófobas como la curcumina, ya que reduce la rapidez con que se metaboliza y mejora su absor­ción intestinal, aumentando el tiempo de residencia, y alterando la dinámica de lípidos de membrana y la conformación de las enzimas intestinales (11). Además, la piperina inhibe la glucuronidación de la curcumina en el intestino y el hígado.

Metilsulfonilmetano (MSM) es un nutracéutico que inhibe la actividad transcripcional del NF-κB en linfocitos B activados, y evita la degra­dación del inhibidor del NF-κB, responsable de la expresión de genes que codifican citoquinas pro-inflamatorias. También disminuye la expresión de enzima óxido nítrico sintasa inducible (iNOS) y la ciclooxigenasa-2 (COX-2), reduciendo la producción de agentes vasodilatadores como el óxido nítrico (NO) y prostanoides. (12).

Las vitaminas tienen efectos beneficiosos en la OA gracias a sus propiedades antioxidantes. Por lo gene­ral, la mayoría de las especies reactivas de oxígeno (ROS) se neutralizan por enzimas como la superóxido dismutasa, la catalasa y la peroxidasa o por pequeñas moléculas antioxidantes como el glutatión. Sin em­bargo, en la OA se producen grandes cantidades de ROS, que contribuyen a la degradación del cartílago, inhibiendo su síntesis, o activando las enzimas que lo degradan, y la capacidad antioxidante de las células puede ser insuficiente (5). La vitamina C es un cofactor necesario para las prolil y lisil hidroxilasas, enzimas cruciales en la síntesis de colágeno. Además, incrementa los niveles de mRNA del colágeno, del agrecano y la α-prolil-4-hidroxilasa, lo cual aumenta la síntesis de proteoglicanos y de proteínas en los condrocitos articulares. La vitamina D es necesaria para el metabolismo óseo, y la fisiopatología de la OA afecta al hueso periar­ticular. Unos niveles bajos de vitamina D puede favorecer a una mayor progresión de OA, así como a la pérdida de espacio articular y crecimiento de osteofitos.

El estrés oxidativo parece ser uno de los principales factores causales de la OA. Existen varias enzimas antioxidantes (superóxido dismutasa, catalasa, glutatión peroxidasa, gluta­tión reductasa y glutatión-S-transferasa) que precisan de algunos oligoelementos como cofactores, como el selenio, el manganeso, el cobre o el zinc (13). Se ha comprobado que los cartílagos y líquidos sinoviales de las articulaciones afectadas por OA tienen niveles menores de estas defensas antioxidantes que los de articulaciones sanas (14). El boro ha mostrado ser un tratamiento seguro y eficaz para la OA. En áreas con baja ingesta de boro, aumenta la incidencia de OA, y se ha visto un nivel de boro menor en las cabezas del fémur, los huesos y el líquido sinovial de animales con OA comparado con los individuos sin OA. Estudios experi­mentales en ratas artríticas sugieren que el boro reduce las enzimas de la respuesta inflamatoria y tiene un efecto inmunomodulador beneficioso. Además, se encontraron pruebas de que el boro podría tener un doble papel como agente antiinflamatorio y antioxidante, y con efecto beneficioso sobre el metabolismo lipídico 

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